Carlos Pallas Rodríguez | Arquitecto

Experiencia, Responsabilidad, Profesionalidad & Colaboración

¿Tienes dudas sobre los puentes térmicos? Estas son las preguntas que más escucho en obra y en rehabilitación!

Hay conceptos que aparecen constantemente cuando se habla de eficiencia energética, pero que siguen generando muchas dudas entre propietarios y comunidades de vecinos. Los puentes térmicos son uno de ellos.

La mayoría de las personas nunca había oído hablar de ellos hasta que aparece una mancha de moho detrás de un armario, una esquina se llena de humedad o una vivienda recién reformada sigue resultando fría en invierno. En ese momento surge la pregunta: ¿qué está pasando?

Después de años trabajando en proyectos de rehabilitación, informes de patologías y mejoras energéticas, he comprobado que los puentes térmicos suelen estar detrás de muchos problemas de confort y humedad que inicialmente se atribuyen a otras causas.

Por eso he recopilado algunas de las preguntas que más me hacen los clientes cuando aparece este tema.

¿Qué es exactamente un puente térmico?

La definición técnica habla de zonas de la envolvente donde se produce una variación de la resistencia térmica respecto al resto del cerramiento. Traducido a un lenguaje más sencillo, un puente térmico es un punto por el que el calor escapa con mayor facilidad que por las zonas que lo rodean.

Si imaginamos la vivienda como una chaqueta de abrigo, el puente térmico sería una costura mal cerrada por la que entra el frío y sale el calor.

Los ejemplos más habituales son los pilares embebidos en fachada, los frentes de forjado, los encuentros entre cubierta y fachada, las cajas de persiana o el perímetro de las ventanas.

Si mi vivienda tiene aislamiento, ¿por qué sigo teniendo puentes térmicos?

Porque una cosa no excluye la otra.

Es muy frecuente encontrar edificios que disponen de aislamiento en fachada pero mantienen numerosos puntos débiles donde ese aislamiento se interrumpe o pierde continuidad. De hecho, muchos problemas aparecen precisamente después de realizar mejoras parciales.

Por ejemplo, una comunidad puede sustituir todas las ventanas y seguir teniendo condensaciones porque los frentes de forjado continúan transmitiendo frío al interior. También ocurre en viviendas que han aislado una fachada por el interior pero mantienen pilares o encuentros constructivos sin tratar.

La eficiencia energética depende del conjunto del edificio, no únicamente de un elemento concreto.

¿Los puentes térmicos son responsables de las humedades?

En muchas ocasiones sí. Cuando una zona de la envolvente pierde calor con facilidad, su temperatura superficial disminuye. Si esa temperatura baja lo suficiente y la humedad interior es elevada, aparece condensación. Con el paso del tiempo comienzan a verse manchas oscuras, moho y deterioro de pinturas o revestimientos.

Es una situación muy habitual en dormitorios, esquinas de fachadas, encuentros entre techos y muros exteriores o zonas ocultas tras muebles.

Por eso no todas las humedades tienen su origen en filtraciones. Algunas se producen simplemente porque determinadas superficies están demasiado frías.

¿Por qué el moho suele aparecer siempre en las esquinas?

Esta es una pregunta que escucho constantemente durante las visitas a viviendas.

Las esquinas exteriores son zonas especialmente sensibles porque en ellas confluyen varias superficies expuestas al exterior. Como consecuencia, la temperatura suele ser inferior a la de una pared convencional.

Si además existe poca ventilación o una elevada producción de humedad interior, el riesgo de condensación aumenta notablemente.

Cuando aparece una mancha negra exactamente en una esquina, el puente térmico suele ser uno de los primeros aspectos que conviene analizar.

¿Cambiar las ventanas elimina los puentes térmicos?

No. Mejora muchas cosas, pero no resuelve todos los problemas.

Las ventanas modernas reducen las pérdidas energéticas y mejoran considerablemente la estanqueidad, pero los puentes térmicos pueden seguir existiendo en otros elementos del edificio.

De hecho, algunas personas se sorprenden cuando aparecen condensaciones después de instalar ventanas nuevas.

La explicación suele ser sencilla. Antes existían pequeñas infiltraciones de aire que ayudaban a evacuar parte de la humedad interior. Al instalar carpinterías más estancas, la humedad permanece más tiempo dentro de la vivienda y las zonas frías se vuelven más evidentes.

Por eso la renovación de ventanas debería ir acompañada de una estrategia adecuada de ventilación.

¿Cómo puedo saber si tengo puentes térmicos en casa?

Hay algunas señales bastante claras.

La primera son las condensaciones recurrentes siempre en los mismos puntos. La segunda, la aparición de moho en esquinas o encuentros constructivos. También es habitual percibir determinadas paredes mucho más frías al tacto que otras.

Cuando se necesita un diagnóstico preciso, la termografía infrarroja resulta una herramienta muy útil. Las cámaras térmicas permiten visualizar las zonas donde se producen mayores pérdidas energéticas y localizar puntos problemáticos que a simple vista pasan desapercibidos.

En rehabilitación energética es una técnica cada vez más utilizada porque ayuda a entender cómo se comporta realmente el edificio.

¿Afectan mucho al consumo energético?

Más de lo que suele pensarse. Cada puente térmico funciona como una pequeña fuga energética. Individualmente pueden parecer poco importantes, pero cuando se suman todos los existentes en una fachada o en un edificio completo, las pérdidas llegan a ser significativas.

En construcciones antiguas, donde apenas existía aislamiento térmico, los puentes térmicos forman parte del problema general. En edificios más recientes, donde la envolvente está mejor resuelta, pueden convertirse en uno de los principales focos de pérdida energética.

Por eso la normativa actual presta cada vez más atención a su control.

¿Se pueden eliminar completamente?

Depende del edificio. En obra nueva es posible diseñar soluciones que reduzcan enormemente su impacto. En rehabilitación la situación suele ser más compleja porque trabajamos sobre estructuras ya construidas.

En muchos casos no es posible eliminarlos totalmente, pero sí reducirlos de forma muy significativa.

Los sistemas de aislamiento continuo por el exterior, como el SATE o las fachadas ventiladas, suelen ofrecer muy buenos resultados porque envuelven prácticamente toda la fachada y minimizan gran parte de estos puntos débiles.

La mejora suele ser suficiente para eliminar problemas de condensación y aumentar notablemente el confort interior.

Entonces, ¿merece la pena preocuparse por ellos?

La respuesta es sí, especialmente cuando aparecen humedades, moho o problemas de confort.

Muchas veces los propietarios se centran en sustituir ventanas, cambiar la calefacción o instalar equipos más eficientes, mientras el verdadero problema sigue estando en la envolvente del edificio.

Los puentes térmicos son uno de esos defectos que rara vez llaman la atención cuando todo funciona bien, pero que pueden condicionar de forma importante el comportamiento energético de una vivienda.

Cuando se plantea una rehabilitación, conviene analizarlos desde el principio. Corregirlos durante la obra suele ser mucho más sencillo y económico que intentar solucionar sus consecuencias unos años después.

Al final, la mejor energía es la que no se pierde. Y muchas veces esa pérdida se produce precisamente en esos pequeños detalles constructivos que pasan desapercibidos hasta que empiezan los problemas.

Espero que esta información te haya sido útil, y te animo a seguir atento, ya que cada tanto publicaré un nuevo artículo con temas relacionados que podrían ser de tu interés. Si tienes alguna duda puedes dejarme un comentario.

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