Hay novedades de software que pruebas una tarde, dices «qué bien» y las olvidas. Y luego hay otras que, sin hacer ruido, terminan colándose en tu rutina de trabajo hasta que ya no sabes cómo hacías las cosas antes. El comparador de dibujos de progeCAD 2027 me parece de las segundas. A primera vista suena a poco: coger dos planos y ver qué diferencias hay entre ellos. Nada del otro mundo. Pero basta con haber trabajado un tiempo en un estudio para saber que ese «nada del otro mundo» esconde una de las tareas más tediosas del día a día. El plano que vuelve corregido Seguro que te suena la escena. Mandas una planta a un ingeniero, a un aparejador, a un colaborador o directamente al cliente. Al cabo de unos días te devuelven el DWG «ya corregido». Lo abres y, a simple vista, parece el mismo archivo de siempre. Ahí empieza el problema real: averiguar qué han tocado exactamente. Puede que hayan movido una puerta, quitado un tabique, cambiado una cota o metido un elemento nuevo que a ti nadie te ha comentado. Si no te avisan de los cambios, te toca ir a buscarlos tú, y eso en un plano con cientos de elementos deja de ser una tarea rápida. La forma clásica de resolverlo ya la conocemos todos: abrir los dos archivos, superponerlos, jugar con colores y capas, mover uno encima del otro… Funciona cuando el cambio es puntual, pero en cuanto hay varias modificaciones se convierte en un rato perdido buscando la aguja en el pajar. Ahí es donde entra esta herramienta Lo que hace el comando COMPARE de progeCAD 2027 es justamente eso: le das el dibujo original y el modificado, y el propio programa te señala qué es distinto entre uno y otro. Ya no tienes que fiarte de tu memoria ni recorrer el plano milímetro a milímetro; el programa te lo pone delante. Imagina que le envías al cliente los alzados de la vivienda para que te dé el visto bueno antes de seguir adelante. Al cabo de unos días te los devuelve con el clásico «he cambiado un par de cosas, échale un vistazo». Abres el archivo y, a simple vista, los alzados parecen los mismos de siempre. El cliente no te ha dicho exactamente qué ha tocado , o te lo ha dicho por encima, tipo «he movido una ventana y ya», y ahora te toca a ti averiguar el resto. Aquí es donde el comparador te ahorra el trabajo de ir mirando fachada por fachada, hueco por hueco, a ver si encuentras algo raro. Cargas el alzado que le enviaste tú y el que te ha devuelto, y el programa te marca directamente las diferencias: si ha cambiado el tamaño de una ventana, si ha desplazado una puerta, si ha eliminado un elemento de fachada o si ha añadido algo que ni siquiera comentasteis. Eso te permite responder con seguridad a la pregunta que realmente importa: ¿ha cambiado solo lo que hablamos, o hay algo más que tengo que revisar antes de seguir? En vez de fiarte de que «seguro que está bien» o de repasar el alzado entero de memoria, lo compruebas directamente y sigues adelante sin dudas. Se puede lanzar de dos formas: En la captura se ve bastante claro el criterio de color que usa el comparador: Recuadro naranja: marca la «zona de cambio». Es el aviso visual de «aquí hay algo distinto entre los dos dibujos», para que no tengas que buscarlo tú a ojo por todo el alzado. Verde: representa el elemento tal y como aparece en uno de los dos dibujos (normalmente la versión nueva o la que se está comparando). En el alzado de arriba ves las ventanas superiores marcadas en verde. Rojo: representa el elemento correspondiente en el otro dibujo (la versión antigua u original). En el mismo hueco de arriba aparecen los marcos inferiores en rojo, y en el alzado de abajo la puerta/ventana central también está en rojo. Es decir, dentro del mismo recuadro naranja el programa te está superponiendo las dos versiones del elemento: lo que había antes (rojo) y lo que hay ahora (verde), en la misma posición del plano. Así, de un vistazo, ves no solo que algo ha cambiado, sino qué forma tenía antes y qué forma tiene ahora. En este caso, parece que la composición de la carpintería del hueco central se ha modificado (probablemente el reparto de hojas o el tamaño de los cristales). El resto del alzado, en blanco/gris sin recuadro, es lo que no ha variado entre las dos versiones. Una sugerencia: también sirve para tus propias versiones No hace falta que el cambio venga de otra persona. También es útil para comparar tus propias versiones del proyecto: VIVIENDA_V12 contra VIVIENDA_V13, por ejemplo. Cuando llevas varios días metiendo mano al dibujo, es fácil perder la cuenta de todo lo que has tocado. Comparar versiones te da una foto clara de esa evolución, y puede funcionar casi como un último control antes de mandar una entrega: ¿Qué ha cambiado de verdad respecto a la versión anterior? Obviamente no sustituye una revisión seria del proyecto, pero sí te quita de encima buena parte del trabajo mecánico de ir buscando diferencias a mano. Una herramienta de estudio, no de dibujo Precisamente por eso me gusta. No es una función para aprender a trazar una línea más rápido ni para hacer una polilínea de otra manera; es una herramienta pensada para algo que hacemos todo el rato en un estudio: revisar información que ya existe. Cuanto más grande es el proyecto y más gente interviene, más sentido tiene. En un proyecto pequeño puede quedarse en una comodidad simpática. En uno con muchas versiones, varias ingenierías y cambios constantes, puede pasar a ser una herramienta de uso diario. Con algunas novedades pasa que las pruebas un rato, dices que están bien y vuelves a tu forma de trabajar de siempre. Con esta me ha pasado justo