Carlos Pallas Rodríguez | Arquitecto

Experiencia, Responsabilidad, Profesionalidad & Colaboración

La IA como aliada del arquitecto!

Utilizo varias inteligencias artificiales a diario para que me echen una mano en el estudio. He probado ChatGPT, Gemini, Claude, Perplexity AI, Grok… Cada una tiene sus virtudes (algunas redactan mejor, otras resumen muy bien, otras buscan rápido en la web) pero todas comparten un problema: buscan donde quieren. y es que la IA generalista rastrea información y responde con lo que encuentra. Y aunque cada vez fallan menos, en nuestro campo el margen de error no puede depender de una búsqueda abierta en internet. Necesitamos que la información salga exactamente de la normativa o del documento que estamos aplicando en ese proyecto.

Ahí es donde me convenció NotebookLM. No busca en cualquier parte. ¡Tú le dices dónde tiene que buscar!. Y eso cambia completamente las reglas del juego.

La clave: delimitar el campo de búsqueda

Hay un aspecto organizativo que conviene dejar claro desde el principio porque condiciona mucho la utilidad real de la herramienta: los cuadernos no se crean sobre la marcha, sino de forma premeditada.

Lo recomendable es definir de antemano qué áreas de trabajo quieres cubrir y crear un cuaderno específico para cada una, incorporando en cada caso una documentación muy concreta y delimitada. Siguiendo una lógica profesional, podrías tener, por ejemplo, un cuaderno de habitabilidad, otro de urbanismo, otro de accesibilidad, otro de protección contra incendios, etc.

Cada uno funcionaría como una biblioteca temática cerrada.

Esta estructura previa es lo que permite que las consultas posteriores tengan rigor. No se trata de lanzar preguntas “al aire”, sin control documental, sino de dirigir cada duda al entorno normativo que le corresponde.

Consultar el cuaderno adecuado es la clave del control técnico. Cuando surge una consulta, el procedimiento correcto no es preguntar de forma genérica, sino entrar en el cuaderno concreto relacionado con esa materia.

Si la duda es sobre superficies mínimas de vivienda, se consulta el cuaderno de habitabilidad.
Si es sobre ocupación de parcela o retranqueos, el de urbanismo.
Si afecta a recorridos de evacuación, el de incendios.

Este simple gesto cambia completamente el marco de respuesta, porque el sistema ya está trabajando dentro de un perímetro documental previamente filtrado por ti. No hay contaminación entre normativas ni cruces indeseados de información. Cada respuesta nace dentro de su contexto reglamentario específico.

Trabajar así aporta dos beneficios claros.

  • El primero es precisión. Sabes que la respuesta no solo procede de tus documentos, sino de los documentos correctos para esa materia.
  • El segundo es orden mental y documental. Replicas en el entorno digital la misma lógica que ya utilizas en el estudio cuando organizas carpetas, separas normativa por disciplinas o estructuras anexos de proyecto.

Al final, más que hacer preguntas sueltas, lo que estás haciendo es consultar bibliotecas técnicas especializadas que tú mismo has configurado previamente.

Y esa diferencia —entre preguntar sin control o consultar dentro de un marco documental cerrado— es la que convierte la herramienta en un apoyo profesional fiable y no en una simple IA genérica de respuesta abierta.

Pero qué es un “cuaderno” en NotebookLM

Un cuaderno es un entorno cerrado donde agrupas documentos relacionados entre sí. En mi caso, trabajo con cuadernos de normativa técnica diferenciadas por categorías.

El cuaderno no es una simple carpeta. Es el espacio donde la IA “estudia” tus documentos. Todo lo que subes ahí pasa a formar parte del universo de conocimiento con el que puede trabajar.

Crear uno es muy sencillo. Accedes a la herramienta, generas un nuevo cuaderno y le das un nombre. En mi caso suelo nombrarlos por temática o por proyecto concreto.

A partir de ese momento, ese espacio está vacío y listo para recibir fuentes. Hasta que no subes documentación, la IA no tiene nada sobre lo que trabajar.

Y eso es precisamente lo interesante: tú decides el contenido desde el principio.

Crear un cuaderno desde cero: ejemplo práctico de habitabilidad

La forma más clara de entender cómo funciona la herramienta es verla en marcha con un caso real. Por eso, en lugar de quedarnos en una explicación genérica, vamos a construir paso a paso un cuaderno específico. En este ejemplo trabajaremos con un cuaderno de habitabilidad, algo muy cercano al trabajo diario de cualquier técnico que redacta memorias o revisa normativa.

El primer paso es crear el cuaderno. El proceso es sencillo: se inicia un nuevo cuaderno, se le asigna un nombre reconocible —por ejemplo, Habitabilidad Galiciar— y se define como espacio de consulta técnica. Conviene nombrarlo bien desde el principio, porque con el tiempo acabarás teniendo varios: urbanismo, accesibilidad, incendios, eficiencia energética, etc.

A partir de ahí empieza lo verdaderamente importante: incorporar las fuentes que le darán valor.

Subir las fuentes desde tu ordenador

Con el cuaderno ya creado, accedes a la opción de añadir fuente. No tiene complejidad técnica: seleccionas el archivo en tu equipo y lo subes. En cuestión de segundos queda integrado y procesado dentro del cuaderno.

Para este ejemplo de habitabilidad, lo lógico sería incorporar documentos como:

  • Normativa autonómica de habitabilidad.
  • Extractos del planeamiento municipal relacionados con condiciones de vivienda.
  • Documentos de referencia que utilices habitualmente en el estudio.

En mi caso, el proceso fue tan directo como reunir los PDFs que ya tenía descargados: boletines oficiales, decretos de habitabilidad y algunos documentos técnicos propios. Nada de preparaciones especiales ni conversiones de formato.

Aquí hay un matiz importante: la fiabilidad de las respuestas dependerá siempre de la vigencia de los documentos. Si subes normativa derogada, trabajarás sobre criterios desactualizados. Por eso merece la pena dedicar unos minutos a comprobar fechas y versiones antes de cargarlas.

Formular la primera consulta

Una vez que las fuentes están dentro, el cuaderno ya es operativo. No hay que indexar manualmente ni etiquetar capítulos. El sistema interpreta el contenido completo y queda listo para consulta.

La mejor forma de empezar es con una pregunta básica, directa, como harías en una búsqueda técnica real. Siguiendo con el ejemplo de habitabilidad, podrías plantear algo como:

  • Superficie mínima de dormitorio principal.
  • Condiciones de ventilación en piezas habitables.
  • Altura libre exigible en viviendas.

La respuesta no solo ofrece el criterio técnico, sino que además indica el documento y el apartado de donde procede la información. Esto cambia por completo la utilidad práctica, porque permite verificar rápidamente la fuente original sin perder tiempo navegando por todo el PDF.

Aplicación en el trabajo diario

Cuando ya tienes varios documentos cargados, el cuaderno se convierte en una herramienta de consulta inmediata. Puedes resolver dudas desde el estudio, pero también en contextos mucho más dinámicos: una reunión con el cliente, una visita a obra o incluso una comprobación rápida desde el móvil.

La diferencia respecto a la búsqueda tradicional es el tiempo. Pasas de revisar manualmente cientos de páginas a obtener una respuesta localizada y trazable en segundos.

Próximos pasos

El objetivo de este apartado era únicamente mostrar la mecánica básica a través de un ejemplo reconocible. Crear el cuaderno, subir fuentes y lanzar la primera consulta.

A partir de aquí el potencial crece mucho más. En próximos desarrollos se puede profundizar en usos avanzados, especialmente en campos donde la interpretación normativa es crítica. Uno de los casos más interesantes es la redacción de memorias urbanísticas, donde cruzar planeamiento, ordenanzas y parámetros edificatorios exige un control documental muy preciso.

Ahí es donde este sistema deja de ser una simple ayuda y pasa a convertirse en una verdadera herramienta de producción técnica.

Espero que la información te haya sido útil. Cada semana iré ampliando la cantidad de artículos dedicados al CAD, incorporando ejemplos prácticos sobre los temas tratados. Aunque existen otros programas de CAD, en este blog daremos prioridad a ProgeCAD, sin que ello signifique que la mayoría de los comandos no sean compatibles con la mayoría de los programas de CAD del mercado. Y si te ha quedado alguna duda con el artículo puedes hacerme un comentario en el siguiente cuadro, que te la intentaré resolver.

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