Si trabajas en construcción en Galicia, el radón ya forma parte del día a día. Aparece en proyectos, direcciones de obra y certificados finales casi de forma automática. Para un promotor o un particular, en cambio, suele ser uno de esos apartados del proyecto que se leen sin entender muy bien qué significa ni por qué obliga a tomar determinadas medidas constructivas.
El DB-HS 6 regula la protección frente al gas radón en edificios. No es un trámite documental más. Afecta directamente a cómo se resuelve el contacto de la vivienda con el terreno.
Qué es el radón y por qué preocupa
El radón es un gas radiactivo de origen natural. Se genera por la desintegración del uranio presente en determinadas rocas y en el terreno. No tiene olor, color ni sabor, así que no puede detectarse sin equipos de medición.
El problema aparece cuando ese gas asciende desde el subsuelo y entra en el edificio a través de fisuras, juntas, encuentros mal sellados o incluso por la propia porosidad de algunos materiales. Una vez dentro, tiende a acumularse en las plantas inferiores y en espacios poco ventilados.
La exposición continuada a concentraciones elevadas incrementa el riesgo de cáncer de pulmón. La Organización Mundial de la Salud lo clasifica como carcinógeno de grupo 1. En personas no fumadoras es una de las principales causas de este tipo de cáncer en Europa.
En Galicia el riesgo es especialmente alto por la composición geológica del terreno. El granito y algunas pizarras contienen concentraciones elevadas de uranio, y eso se traduce en emisiones importantes de radón. En buena parte de la comunidad, una vivienda sin medidas de protección puede superar fácilmente los 300 Bq/m³ establecidos como nivel de referencia.
De dónde sale la obligación del DB-HS 6
La regulación actual viene de la Directiva 2013/59/EURATOM, publicada por la Unión Europea en 2013. España incorporó esa exigencia mediante el Real Decreto 732/2019, que modificó el Código Técnico de la Edificación e introdujo el DB-HS 6 dentro del Documento Básico de Salubridad.
La exigencia es obligatoria desde septiembre de 2020 para:
- edificios de nueva construcción situados en municipios afectados,
- ampliaciones,
- cambios de uso,
- y determinadas reformas en contacto con el terreno.
En la práctica, casi cualquier vivienda nueva construida hoy en Galicia necesita justificar el DB-HS 6 en proyecto y ejecutarlo correctamente en obra.
Aquí además existía un precedente claro. La NHV-10 ya obligaba desde hace años a utilizar forjado sanitario ventilado en vivienda. El DB-HS 6 no sustituyó ese criterio; lo reforzó y lo complementó con nuevas exigencias de estanqueidad y control.
Primer paso: comprobar la zona del municipio
Lo primero es revisar el Apéndice B del DB-HS 6, donde aparecen clasificados los municipios españoles según su potencial de exposición al radón.
La norma diferencia dos niveles:
- Zona 1: riesgo apreciable.
- Zona 2: riesgo alto.
En Galicia predominan claramente los municipios de Zona 2, sobre todo en Ourense y Pontevedra, aunque también hay muchos casos en A Coruña y Lugo.
Si el municipio no figura en el listado, el DB-HS 6 no resulta obligatorio de forma estricta. Aun así, cuando existe contacto directo con el terreno, conviene valorar medidas preventivas o al menos realizar mediciones posteriores. Hay edificios fuera de las zonas catalogadas que presentan concentraciones elevadas.
Qué soluciones exige la norma
Las medidas dependen de la zona en la que se encuentre el edificio.
En Zona 1 basta con adoptar una de estas soluciones:
- una barrera de protección frente al radón,
- o una cámara de aire ventilada entre el terreno y el espacio habitable.
La barrera suele ejecutarse mediante una lámina específica colocada sobre la solera o sobre el forjado sanitario, sellando juntas, encuentros y pasos de instalaciones. Si la ejecución es deficiente, pierde eficacia rápidamente.
La cámara ventilada funciona creando una separación física entre el terreno y la vivienda. En Galicia normalmente coincide con el forjado sanitario tradicional, siempre que disponga de ventilación suficiente y no existan comunicaciones directas con los locales habitables.
En Zona 2, que es la situación más habitual en Galicia, la barrera es obligatoria y además debe complementarse con otra medida adicional:
- un espacio de contención ventilado,
- o un sistema de despresurización del terreno.
La despresurización consiste en generar una presión inferior bajo la solera para evitar que el gas penetre en el edificio. Puede funcionar por tiro natural o mediante extracción mecánica. Se utiliza bastante en rehabilitación o en parcelas donde el forjado sanitario resulta complicado o demasiado costoso.
En vivienda unifamiliar nueva, la solución más habitual sigue siendo la combinación de forjado sanitario ventilado y lámina anti-radón sobre el forjado. Es una solución relativamente sencilla, conocida por las constructoras gallegas y con un coste asumible dentro del presupuesto general de la obra.
Cómo debe justificarse en el proyecto
Aquí es donde muchos proyectos se quedan cortos. No basta con escribir “cumple DB-HS 6”.
La memoria debe indicar expresamente en qué zona se encuentra el municipio y citar el Apéndice B del documento. Después hay que describir las medidas adoptadas con cierto detalle: tipo de barrera, posición dentro de la solución constructiva, encuentros con cerramientos, sellado de instalaciones y características del espacio ventilado si existe.
También deben incorporarse detalles constructivos específicos. Sin planos donde se vea la continuidad de la lámina, los solapes o los encuentros con muros y pilares, la justificación queda incompleta.
Otro punto que conviene incluir es la previsión de la medición final de radón tras la obra. El DB-HS 6 exige verificar que la solución realmente funciona una vez construido el edificio.
Reformas y cambios de uso
En edificios existentes la aplicación del DB-HS 6 admite cierta flexibilidad. La norma entiende que no siempre es posible ejecutar una barrera continua o modificar completamente la relación del edificio con el terreno.
En rehabilitación suelen estudiarse soluciones parciales: mejora de sellados, ventilación bajo solera, extracción mecánica o despresurización localizada.
Lo importante es justificar técnicamente qué limitaciones tiene el edificio y por qué se adopta una solución concreta. Cuando no puede aplicarse la solución estándar, conviene dejarlo bien razonado en memoria para evitar problemas posteriores en revisión o durante la obra.
Por qué no conviene tratarlo como un simple trámite
En Galicia el radón no es un problema teórico. Hay viviendas antiguas con concentraciones muy elevadas y casos documentados desde hace años, bastante antes de que existiera el DB-HS 6.
La diferencia es que ahora el problema está regulado y obliga a actuar desde proyecto.
Además, las medidas habituales de protección no son especialmente complejas ni disparan el coste de construcción. Una lámina bien ejecutada y un forjado sanitario correctamente ventilado cuestan poco comparados con el impacto que puede tener una exposición continuada durante décadas.
Espero que esta información te haya sido útil, y te animo a seguir atento, ya que cada tanto publicaré un nuevo artículo con temas relacionados que podrían ser de tu interés. Si tienes alguna duda puedes dejarme un comentario.






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