La actualización documental de la certificación energética representa el último paso de la reforma iniciada en 2026.
Aunque para los propietarios los cambios serán prácticamente transparentes, los profesionales deberán adaptar su forma de trabajar a una nueva documentación, nuevas etiquetas y nuevos formatos electrónicos.
El objetivo final es disponer de un sistema de certificación más homogéneo, más fiable y mejor integrado con los procedimientos administrativos, facilitando el control de los certificados y mejorando la calidad de la información energética de los edificios.