Durante muchos años, mejorar en CAD significaba una cosa: dibujar más rápido. Aprender comandos, memorizar atajos de teclado, utilizar bloques o mantener un buen orden de capas era la forma de ganar tiempo en cada proyecto. Pero llega un momento, sobre todo cuando trabajamos en proyectos de cierta envergadura, en el que el problema deja de ser la velocidad de dibujo. El verdadero enemigo pasa a ser otro: la repetición. Copiar una y otra vez la misma información entre planos, comprobar que todas las capas están correctamente configuradas, actualizar cartelas, revisar que los textos coincidan con la última versión del proyecto, preparar presentaciones o dejar decenas de planos listos para imprimir son tareas que consumen muchas horas y, además, son una fuente constante de errores. Aquí es donde progeCAD puede dar un paso más. Gracias a herramientas como los bloques con atributos, las plantillas DWT, las referencias externas, los scripts o las rutinas AutoLISP, es posible convertir el programa en un auténtico sistema de trabajo. La idea no es que el software piense por nosotros, sino evitar dedicar tiempo a tareas mecánicas que un ordenador puede hacer solo. El problema no es dibujar, es repetir Pensemos en una vivienda unifamiliar. Aunque sea un proyecto relativamente sencillo, suele incluir planos de situación, emplazamiento, plantas, cubierta, alzados, secciones, detalles constructivos y carpinterías. Cada uno tiene su propia presentación y su correspondiente cartela. Ahora imaginemos que cambia el nombre del proyecto, o el promotor, o la dirección de la obra, o el número de expediente. De repente hay que revisar varios planos para comprobar que toda esa información está actualizada. Y cuanto mayor es el proyecto, mayor es el riesgo de que algún dato se quede sin modificar. Por eso existe un principio muy sencillo que puede cambiar por completo nuestra forma de trabajar: La información que se repite debería existir una sola vez. Si el mismo dato aparece en diez lugares distintos, tarde o temprano alguno acabará siendo diferente. Es exactamente la misma filosofía que utilizan la programación y las bases de datos: una única fuente de información y tantas referencias como sean necesarias. Las capas: el primer paso hacia la automatización Una buena plantilla DWT ya supone un ahorro de tiempo antes incluso de empezar a dibujar. No se trata únicamente de tener una lista de capas preparada. Lo realmente importante es establecer una estructura coherente para todos los proyectos. Por ejemplo: Si cada elemento nace directamente en su capa correcta, evitamos muchos problemas posteriores. Y todavía podemos ir un paso más allá. Una rutina AutoLISP puede crear automáticamente todas las capas necesarias al iniciar un proyecto, comprobar si ya existen, asignarles color, tipo de línea, grosor y cualquier otra propiedad. Así el usuario no pierde tiempo preparando el dibujo. Simplemente empieza a trabajar. Los bloques pueden guardar mucho más que geometría Una puerta puede ser únicamente un dibujo. O puede convertirse en un pequeño contenedor de información. Además de su representación gráfica, un bloque puede almacenar datos como: La gran ventaja es que el dibujo y la información permanecen siempre unidos. Esto abre posibilidades muy interesantes. Por ejemplo, si todas las ventanas del proyecto están correctamente identificadas mediante atributos, una rutina puede recorrer el dibujo y generar automáticamente un cuadro de carpinterías con sus referencias y dimensiones. Lo mismo puede hacerse con puertas, luminarias, sanitarios, equipos de climatización o cualquier otro elemento repetitivo. En ese momento el CAD deja de ser un simple lugar donde dibujamos líneas y empieza a comportarse como una pequeña base de datos gráfica. El gran salto: automatizar las presentaciones Quien haya preparado un proyecto grande sabe que una de las tareas más pesadas es crear todas las presentaciones. El proceso suele repetirse una y otra vez: Y volver a empezar. Si el proyecto tiene cincuenta planos, el tiempo invertido es enorme. Una alternativa mucho más eficiente consiste en disponer de una presentación maestra y dejar que una rutina haga el resto. Ese proceso podría: El objetivo es sencillo: que el arquitecto solo intervenga cuando haya que tomar una decisión técnica, no cuando haya que repetir tareas mecánicas. Cuando el nombre de la presentación también aporta información Hay pequeños trucos que pueden ahorrar mucho trabajo. Imaginemos estas presentaciones: Ese nombre ya contiene información. Una rutina puede leerlo y utilizarlo para completar automáticamente el título de la cartela. Así, la presentación 03_PLANTA_BAJA mostraría directamente PLANTA BAJA, mientras que 06_ALZADO_NORTE se convertiría en ALZADO NORTE sin necesidad de escribir nada. Es un detalle sencillo, pero refleja una idea importante: cualquier información que ya existe en el proyecto puede reutilizarse para automatizar procesos. ¿Y si ProgeCAD leyera directamente un Excel? La automatización puede ir todavía más lejos. Imaginemos una hoja de cálculo con los datos de todos los planos. Nº Plano Título Escala 01 SITUACIÓN Situación 1:5000 02 EMPLAZAMIENTO Emplazamiento 1:500 03 PB Planta baja 1:100 04 P1 Planta primera 1:100 05 CUB Planta de cubierta 1:100 Con esa información, una rutina podría actualizar automáticamente todas las cartelas. La geometría seguiría estando en el dibujo. Los datos del proyecto estarían en la hoja de cálculo. Y la automatización sería el puente entre ambos. En proyectos grandes esta separación resulta especialmente útil, porque modificar un dato solo requiere hacerlo en un único lugar. Más que una rutina, un sistema de trabajo La automatización realmente útil no consiste en crear un Lisp para resolver una tarea concreta. Consiste en construir un sistema. Por ejemplo: En ese escenario, progeCAD deja de ser únicamente un programa para dibujar y se convierte en el centro de todo el flujo de producción. ¿Por dónde merece la pena empezar? No hace falta desarrollar una automatización compleja desde el primer día. Lo más rentable es localizar aquellas tareas que repetimos constantemente. Nivel 1. Automatización básica Nivel 2. Automatización gráfica Nivel 3. Documentación Nivel 4. Automatización avanzada Curiosamente, el mayor ahorro de tiempo suele aparecer precisamente en los niveles 3 y 4. La pregunta que cambia la forma de trabajar Después de muchos años utilizando CAD es